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Como afecta la crisis a nivel emocional


La palabra crisis viene del griego (separar o decidir). La crisis es algo que se rompe y por qué se rompe hay que analizarlo. Pues bien, la crisis que estamos viviendo hoy día, algo que empezó siendo un problema económico y político, ha llegado hoy a toda la población.
Quién más quién menos nos vemos afectados. Los medios de comunicación nos lo recuerdan a cada momento, otros lo viven con un despido, ya sea propio, de un familiar, amigo, vecino, conocido… La cuestión es que, de un modo u otro, todos somos conscientes del problema y ello, como es normal, nos afecta.

Las personas necesitamos estabilidad, sentirnos seguros y en estos momentos estos sentimientos se han convertido en inseguridad, miedo y, para algunos, incluso desesperanza.

Se ha convertido en algo tan grave que incluso la OMS alerta sobre la posibilidad de un aumento de las enfermedades mentales.

Algunas de las que se están detectando son:

-Un incremento del estrés.
-Problemas de insomnio.
-Mayor número de enfermedades gastrointestinales.
-Disminución de las defensas del organismo.
-Baja autoestima.
-Cambio en la relación con los demás.
-Disminución del apetito sexual.

Pongamos un ejemplo de cómo puede afectar la crisis a una persona en su día a día.

Digamos que el sr “X” pasa una larga jornada laboral; ya que ahora realiza el trabajo que hacía, más el de su compañero que ha sido despedido. Esto hace que el sr “X” deba trabajar más horas, sumándole el miedo al despido como hicieron con su compañero, más el tener que llevarse trabajo a casa para cumplir las expectativas de su jefe. Cuando el sr “X” llega a casa tiene dos hijos que le reclaman, pero debe pensar en cómo hacer frente a los pagos puesto que tiene una hipoteca, los niños van al colegio, necesitan vestirse, “todo está carísimo”…

Como es normal el sr “X” no se muestra con sus hijos como hacía antes, les baña deprisa para poder ponerse a trabajar. Su mujer intenta hablar con él, pero apenas le escucha “Es que el tiempo no me da para todo”.

Cuando el sr “X” después de haber trabajado siendo las dos de la madrugada decide meterse en la cama. Es entonces cuando piensa en su compañero “Con tres hijos” y “Y si me pasa a mi”.

Aparece el insomnio y la ansiedad. Suena el despertador y … vuelta a empezar.

El caso comentado es uno de muchos, y quizás, no es de las peores situaciones que se están viviendo.

Como queda reflejado, no es tan solo el área económica la que se ve afectada.

¿Cómo podemos hacer frente a la crisis?

En primer lugar, evitar los medios de comunicación. Es importante centrarnos en lo que tenemos y no en lo que hemos perdido. Familia, salud, amigos…

Debemos ser capaces de tomar medidas y cambiar las prioridades. Para ello sugiero no perder la calma ni permitir que el miedo se apodere de nosotros.

Es importante separar las distintas áreas de la vida: trabajo, familia, ocio…

Enfrentarnos día a día a las dificultades tal y como se vayan presentando puesto que preocuparnos antes de tiempo no nos proporciona más que vivir angustiados.

Quizás ha llegado el momento de evaluar nuestra forma de vida. Lo que hemos vivido hasta ahora no tiene porqué ser lo normal. Quizás debamos modificar ciertos hábitos, reestructurar la economía doméstica…

Es imprescindible hoy día el tener esperanza y sobre todo paciencia. Las crisis forman parte de la historia de la humanidad y si algo hemos aprendido de la historia es que son pasajeras. Se trata de una cuestión de tiempo, adaptación y sobre todo positivismo.